1 Pedro 2:11 "Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma".
Sabemos que los siervos de Dios vivimos en un país extranjero; y que nuestra ciudad celestial está muy lejos de esta ciudad (el mundo). Si conocemos nuestra ciudad o nuestra procedencia, ¿por qué procuramos hacer tesoros en la tierra?, ¿por qué acumular edificios y habitaciones que son superfluas? El que prepara estas cosas para el mundo no tiene intención de regresar a su propia ciudad celestial. ¿no veis que que estas cosas son extrañas y están bajo el poder de otro? Porque el señor de esta ciudad o el príncipe de este mundo dirá: "no quiero que residas aquí,en el mundo, ¡vete! porque no te conformas a mis leyes". Tú, pues, que tienes campos, moradas y muchas otras posesiones cuando seas echado de tierra extranjera, ¿ qué harás con todo lo que has atesorado para ti? porque el príncipe de este mundo te dice : "o bien te conformas a mis leyes o abandonas mi ciudad". ¿ qué harás, pues, tu que estás bajo la ley perfecta de tu propia ciudad? ¿Por amor a tus campos y el resto de tus posesiones repudiarás tu ley y andarás conforme a las leyes del mundo? Vigila no repudiar tu ley; porque si quieres regresar a la ciudad de la que procedes, con toda seguridad no serás recibido porque has repudiado su propia ley y se te excluirá de ella. Vigila, como residente en una tierra extraña, y no prepares más para ti que lo estrictamente necesario y suficiente.
Mateo 6:25-33 "Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".
Sabemos que los siervos de Dios vivimos en un país extranjero; y que nuestra ciudad celestial está muy lejos de esta ciudad (el mundo). Si conocemos nuestra ciudad o nuestra procedencia, ¿por qué procuramos hacer tesoros en la tierra?, ¿por qué acumular edificios y habitaciones que son superfluas? El que prepara estas cosas para el mundo no tiene intención de regresar a su propia ciudad celestial. ¿no veis que que estas cosas son extrañas y están bajo el poder de otro? Porque el señor de esta ciudad o el príncipe de este mundo dirá: "no quiero que residas aquí,en el mundo, ¡vete! porque no te conformas a mis leyes". Tú, pues, que tienes campos, moradas y muchas otras posesiones cuando seas echado de tierra extranjera, ¿ qué harás con todo lo que has atesorado para ti? porque el príncipe de este mundo te dice : "o bien te conformas a mis leyes o abandonas mi ciudad". ¿ qué harás, pues, tu que estás bajo la ley perfecta de tu propia ciudad? ¿Por amor a tus campos y el resto de tus posesiones repudiarás tu ley y andarás conforme a las leyes del mundo? Vigila no repudiar tu ley; porque si quieres regresar a la ciudad de la que procedes, con toda seguridad no serás recibido porque has repudiado su propia ley y se te excluirá de ella. Vigila, como residente en una tierra extraña, y no prepares más para ti que lo estrictamente necesario y suficiente.
Mateo 6:25-33 "Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".


